Vibrante intensidad

Me compré una máquina de escribir y pienso más de lo que escribo. Perdura la esencia de mi imaginación, en un alboroto de sensaciones que se esconden entre paredes para no perderse y estar más vivo, más vivo que mi vida.
Eso es lo que busco como satisfacción. No lo cambio en absoluto.
La máquina está en condiciones. La miro y quiero escribir.
La miro y me pienso.
La intensidad no se mide en la desenfrenada sensación de atacar al tiempo y espacio, con la vida a tirones o los pulsos acelerados, que salen atacando a la razón y a la cordura de un alma inquieta. No, así no se mide la intensidad. La intensidad es como el dolor, sin un tope de presencia. La intensidad es como el sentimiento de felicidad, la adrenalina hecha materia cuando ves que tu rostro cambia por tus latidos y te hace ver que el alma vibra y el mundo se hace polvo.

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mente fértil gc


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